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LegaFirm Consulting

Cuando lo que crees justo se transforma en demanda.

El éxito de una empresa...

El éxito de una empresa depende de la combinación de varios elementos esenciales, la idea de negocio, el capital, la estrategia y, de manera fundamental, sus trabajadores, quienes transforman los planes en resultados y permiten que la organización funcione y se desarrolle día con día.

Sin embargo, al decidir prescindir de un colaborador, la línea entre despido justificado y uno injustificado puede no ser evidente.

Lo que el empleador considera una decisión correcta puede ser interpretado por la autoridad laboral como un despido injustificado, generando consecuencias legales y económicas importantes.

El despido justificado se regula en el Artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo, que establece las causas por las cuales un patrón puede finalizar la relación laboral sin responsabilidad para él; no obstante, para que la medida sea válida, es indispensable contar con evidencia clara que respalde la conducta del trabajador, así como cumplir con los procedimientos legales establecidos.

Un requisito clave es el aviso de rescisión, que debe entregarse por escrito al trabajador en el momento del despido o, en su caso, a través del Tribunal Laboral. La omisión de este paso puede convertir un despido aparentemente justificado en uno injustificado, obligando a la empresa al pago de indemnizaciones y generando riesgos legales, operativos y reputacionales.

Cabe señalar que, sin importar la gravedad o frecuencia de la conducta del trabajador, ningún despido puede considerarse justificado si no se cuenta con evidencia documental que respalde la decisión. Cualquier causal prevista en el Artículo 47 debe estar comprobada mediante documentos fehacientes, registros internos, reportes, avisos o comunicaciones formales; la palabra o el criterio subjetivo del empleador no es suficiente ante la autoridad laboral.

Cuando un despido se considera injustificado, la empresa puede enfrentar:

  • Demandas laborales y procedimientos judiciales prolongados;
  • Pago de indemnizaciones que incluyen salarios caídos y prestaciones;
  • Riesgos reputacionales que afectan la percepción de empleados y clientes y;
  • Carga administrativa y económica derivada de la defensa legal y cumplimiento de sentencias.
Buenas prácticas para minimizar riesgos.

Para proteger a la empresa, se recomienda:

  • Conservar el expediente del colaborador de manera íntegra, incluyendo toda la documentación que sustente la relación laboral;
  • Documentar claramente los motivos acompañados de evidencias fehacientes que permitan comprobarlos, incluyendo fechas y documentación pertinente;
  • Seguir estrictamente los procedimientos establecidos por la Ley Federal del Trabajo para la correcta terminación;
  • Capacitar a los responsables de recursos humanos y directivos en la correcta ejecución de despidos, incluyendo la forma de comunicar la decisión, el lenguaje a emplear y las prácticas que deben evitarse y; 
  • Asegurarse de contar con consultoría legal antes de formalizar cualquier decisión de despido.

La terminación de la relación laboral, debe manejarse con cuidado y conforme a la normativa vigente, una decisión sin la documentación y procedimientos adecuados no solo puede representar gastos excesivos, sino que también puede afectar la operación y la reputación de su empresa. 

La prevención es la única garantía frente a futuras contingencias, aplicar la Ley correctamente no es una opción, es obligatorio; y la implementación de programas de cumplimiento, ya no es solo una buena práctica, es una herramienta imprescindible para proteger la empresa y asegurar su continuidad.

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